
No era agua. Estaba lloviendo, pero no era la gotera de siempre lo que caía sobre la cara de Eutiquia. Eran trozos del techo, que le estaban cayendo en la cara, mientras contemplaba embobada ese espectáculo, espanzurrada en la cama. Se sintió ruin por no haber llamado a los albañiles a tiempo. Pero cambió de idea cuando oyó además una especie de grito y otro batacazo en el suelo, digo en el techo, de su dormitorio. Con el pijama lleno de manchas, porque había pasado tantas horas delante del ordenador que no había tenido tiempo de lavarlo, bajó con prudencia de la cama, se puso las zapatillas, esperando que algo resolviera ese misterio, para no tener que moverse y poder volver a roncar con soltura, y subió a casa del vecino.
Nadie abrió la puerta. Volvió a por la llave que tenía para regarle las macetas en sus ausencias y entró sofocada, pidiendo mentalmente que todo fuera una tontería. No estaba ella para esas incomodidades.
Allí estaba Genaro, tirado en el suelo, con una soga alrededor del cuello, la cara muy moradita y un priapismo algo vergonzoso. Pero no, no estaba muy muerto del todo, aún hacía chirivitas con los ojos y sacaba la lengua intentando decir algo.
Eutiquia siempre había sido algo pava y tardó en comprender que ese señor, su muy estimado vecino, debería haberla avisado, porque con estas cosas los precios de las viviendas se devalúan. Pero en un arranque de caridad, se lo perdonó y corrió a por el cortaúñas que estaba sobre la mesilla, le costó bastante romper la soga.
Genaro pudo incorporarse y extracorporarse, es decir, no sabía muy bien qué hacer, pero se agarró a Eutiquia en un arranque de simpatía y los dos volvieron a caer al suelo, ¿qué digo al suelo?, al techo, al de ella, y dieron un cebollazo en la cama de ella, como era de prever. La vida sedentaria y las dietas de usuario de ordenador, que son poco sanas, ya se sabe. Fue así como el amor surgió del delirio de un semisuicidio.
Fin, por supuesto.
Nadie abrió la puerta. Volvió a por la llave que tenía para regarle las macetas en sus ausencias y entró sofocada, pidiendo mentalmente que todo fuera una tontería. No estaba ella para esas incomodidades.
Allí estaba Genaro, tirado en el suelo, con una soga alrededor del cuello, la cara muy moradita y un priapismo algo vergonzoso. Pero no, no estaba muy muerto del todo, aún hacía chirivitas con los ojos y sacaba la lengua intentando decir algo.
Eutiquia siempre había sido algo pava y tardó en comprender que ese señor, su muy estimado vecino, debería haberla avisado, porque con estas cosas los precios de las viviendas se devalúan. Pero en un arranque de caridad, se lo perdonó y corrió a por el cortaúñas que estaba sobre la mesilla, le costó bastante romper la soga.
Genaro pudo incorporarse y extracorporarse, es decir, no sabía muy bien qué hacer, pero se agarró a Eutiquia en un arranque de simpatía y los dos volvieron a caer al suelo, ¿qué digo al suelo?, al techo, al de ella, y dieron un cebollazo en la cama de ella, como era de prever. La vida sedentaria y las dietas de usuario de ordenador, que son poco sanas, ya se sabe. Fue así como el amor surgió del delirio de un semisuicidio.
Fin, por supuesto.
...ternura
ResponderEliminardel
puente
hecho
alma
de
ambos
xriss
al
encontrarse
nota
ya
del suelo
pero
aun
viva
en el
corazon
para
siempre...
soga xriiis que sigo desde
mis --horas rotas--- co la
alegia de saber que hablando
el amor es mas hermoso...
sabes xriiss tengo un agapony
me mira y habla cunado llora
por hacerlo , le compre una
tarde con su compañera...ella
se murio y ahora a deshora
siempre me tiene y tengo...
con afecto xriis un fuerte
abrazo :
jose
ramon...
Otro abrazo para tí
ResponderEliminar:-))
Todo un golpe de amor a primera vista. Y sin barreras!
ResponderEliminarBesos grandes, Xriss
Ya veo que se cruzan algunos personajes más que curiosos en tu vida literaria. He leído tus últimos post y manejas un lenguaje muy directo y sin grandes complicaciones. Eso si, con grandes dosis de comicidad. Éste último, fue una lástima que no se descubrieran antes esos vecinos, más que nada por lo que va a suponer reparar el techo, pero la paradoja está muy bien reflejada.
ResponderEliminarUn caluroso beso.
Besos, María, sin cascotes por medio. :-P
ResponderEliminarArruillo: ¿te regalo la lámpara de mi habitación?
¡Hola!
ResponderEliminarPues me ha encantado. Estaré atenta a los golpes domésticos.
Un saludo.
leo: ten cuidado con la fontanería sobre todo, también es responsable de múltiples lances tanato-eróticos.
ResponderEliminarYo creo que a veces te leo por tu capacidad bautismal: Eutiquia es un nombre tan «cool» que no hace falta tunearlo con ningún apellido, cariño.
ResponderEliminarQuerido Joe Andrés, cariño, te dejo el vínculo del santoraaaaal,que sé que es lo que tú en realidad quieres para tunear tus relatos. Que te he visto venir.
ResponderEliminarYo es que estoy muy dolida con mis papis porque de pequeña no me obligaron a aprenderme el santoral (completo) ni la lista de reyes godos. Y estoy aquí a ver si me desquito.
jo, ¡el vínculo!
ResponderEliminarhttp://www.santopedia.com/
Con eso, si eliges bien el nombrecito, da igual lo que escribas, el éxito está asegurado.