
Impecune me quedé,
triste y habitabunda,
que no meditabunda,
ya que era una impecune.
Ameditabunda me quedé,
a la espera del pecunio,
buscando el garbanzo antes de junio
estornudando por los azahares abrileños,
llorando por los flatos
y por falta de zapatos.
Me fui a visitar merenderos
en vez de ir a ver escaparates,
competí con los hormigueros
y no precisamente por buscar aguacates.
Impecune me quedé,
triste, vacía y cavilabunda,
hasta que me topé con un banco,
como no me regalaron ni una enciclopedia
recurrí al método de la media.
Recuperé mi pecunio,
y saldré de la cárcel, con derecho al paro,
antes de junio.
triste y habitabunda,
que no meditabunda,
ya que era una impecune.
Ameditabunda me quedé,
a la espera del pecunio,
buscando el garbanzo antes de junio
estornudando por los azahares abrileños,
llorando por los flatos
y por falta de zapatos.
Me fui a visitar merenderos
en vez de ir a ver escaparates,
competí con los hormigueros
y no precisamente por buscar aguacates.
Impecune me quedé,
triste, vacía y cavilabunda,
hasta que me topé con un banco,
como no me regalaron ni una enciclopedia
recurrí al método de la media.
Recuperé mi pecunio,
y saldré de la cárcel, con derecho al paro,
antes de junio.