25 abr. 2009

Impecune


Impecune me quedé,
triste y habitabunda,
que no meditabunda,
ya que era una impecune.

Ameditabunda me quedé,
a la espera del pecunio,
buscando el garbanzo antes de junio
estornudando por los azahares abrileños,
llorando por los flatos
y por falta de zapatos.

Me fui a visitar merenderos
en vez de ir a ver escaparates,
competí con los hormigueros
y no precisamente por buscar aguacates.

Impecune me quedé,
triste, vacía y cavilabunda,
hasta que me topé con un banco,
como no me regalaron ni una enciclopedia
recurrí al método de la media.

Recuperé mi pecunio,
y saldré de la cárcel, con derecho al paro,
antes de junio.