8 ene. 2011

El coleccionista de trabucos



- Toni, eres hermosísimo, pero mira para otro lado, que me das calambre.
- Sabes que no puedo, se me quedaron los ojos como chinchetas en tu espalda y si miro a otro lado no veo.
- Ladrón.
- Mentirosa.
- Anda, vete otra vez a robar trabucos por ahí, pero antes regálame el tuyo. Se me ha antojado jugar con la llave de miguelete.
- Creo que vas a tener que ganártelo, preciosa. Últimamente no me dejas llevar a cabo mis obras de arte.
- ¡Venga ya!, jjajajjajajjaaa, obras de arte, ¡serás julandrón! Si me tienes de overbooking controlando tantos trabucos.
- Yo los cazo y tú los pones a buen recaudo, para que estén como en su casa.
- Bueno, pues cuéntame un cuento mientras recargas la munición. A ver si me duermo antes de que descubra que la ojera es bella.
- La ojera es bella y tú eres su musa, Belén. ¿Te cuento el cuento de la espingarda?, ¿seguro que te duermes?.
- Eres incorregible.
- Y tú eres mi dueña.

Foto: Trabucos españoles con llave de migueletehttp://www.corsariosdelplata.com.ar/trabuco.htm