28 jun. 2009

Líneas blancas rellenas




¿Y ahora qué hago?


Me dejaste la tarea de rellenar pensamientos en blanco, para adivinar sus silencios, rellenar páginas en blanco, sólo con ideas, sin romper los vacíos, para proteger su limpieza de intrusos, no me diste la llave de abrir candados, porque no los había, pero me encontré con el blindaje de acceso no permitido a imaginaciones pobres de solemnidad.


Así que qué hago ahora,... como no sea por telepatía, como no adivine a distancia qué piensas, qué sientes, qué haces y, sobre todo, qué quieres decir...


Hace tiempo que no escribo con puntos suspensivos, es más hace tiempo que no pienso con puntos suspensivos, mis jornadas están cargadas de contenido, sin tiempo para el vacío. Y como has emitido la palabra vacío, para que yo la rellene, la lleno de líneas blancas, tú ya sabes lo que significan. Pero si me incitas, mi capacidad de rellenadora no encuentra límites, mas que los que empiezan como en un suspiro y acaban en un gemido, como me dijiste una vez, o a lo mejor no lo dijiste pero yo lo soñé.


Te van a salir líneas blancas de todos tus pensamientos, se te van disparar desde tus ideas, no voy a tener que decir nada, porque tampoco tú has dejado que nadie se entere, y ya no hablo del silencio, y ya no hablo del vacío, ni siquiera hablo del blanco, sólo de lo que yo espero y de lo que tú has emitido.