9 nov. 2008

¿Y por qué mudarse?


Eso, ¿y por qué mudarse?, aparte de para escapar de mis acreedores y enemigos, me he mudado para escapar de la carretera, pero me han salido ruedas en la retaguardia y ya no me las puedo quitar. Es cierto que el hombre desciende del mono, pero algunos hemos evolucionado a otro nivel biológico y compartimos rasgos genéticos con el camión. Me ha crecido hasta un calendario porno en la frente, tenéis que creerme, ya sabéis que yo jamás os mentiría. Lo de que mi voz suene algo a bocina ya me lo advirtieron mis amistades hace tiempo, pero yo desoí sus consejos de que debería acudir al psiquiatra, al foniatra, al endocrino o al taller de costura.
Bueno, pero ya estoy en mi nueva casita, pisito de solterita, en el que para cocinar he de ponerme de perfil, porque está diseñado para comer fuera de casa. Me ha traicionado el inconsciente individual, el inconsciente colectivo todavía no sé por dónde anda, estoy esperando que venga a rescatarme, a ver si nos vamos a tomar unas cañas.
Estoy chocada, os lo aseguro, esta vez no me he chocado con el coche, os lo juro, lo que quiero decir es que estoy en estado de shock no traumático, lo de poder andar sin tener que darle al volante y al intermitente para ir a la derecha o la izquierda me tiene bastante desconcertada, voy a ver si aparco en la terraza de este bar a tomar el sol un ratito.
Besos,
la felicidad existe a veces, el asombro muchas.