30 jun. 2013

Me ha salido un grano en la nariz


Me ha salido un grano en la nariz.
Y no tiene gracia.
Se llama "Tú".
Te veo por todas partes y a todas horas como si fueras un político de tercera.
Subo, bajo, merodeo para acá y para allá y mis ideas se me enganchan a tu cara como una planta trepadora.
Me paso el día intentando buscar archivos de piezas incunables, pero veo el grano en la punta de mi nariz a través de mis gafas, entre los satanes y las evas de las ilustraciones, y brilla el puñetero grano inflamado con una sonrisa muy parecida a la tuya y se ríe de mí.
Por entretener al tiempo a ver si le da la gana pasar de largo, he hecho una búsqueda bibliográfica de los episodios registrados en los últimos años de pseudoquistes pancreáticos complicados con derrame pleural,... así si tú no me das un beso, a ver si al menos me dan una beca de investigación.
Pero el grano me mira, desde mi nariz respingona de payaso, se chotea de mí, no me deja que te olvide y además duele, me hace pupa, me hace daño.
Me he tirado a bucear a la piscina con intenciones de ahogarme o de que estalle ese puñetero granito, y una vecina amable ha venido a rescatarme y me ha sacado con los labios mu moraítos... pero con tu imagen clavada como un grano en mi nariz.
He ido a una bruja a ver si me daba algún emplasto o algún conjuro para convertirme en olvidadiza. Lo malo es que era tu cuñada y la cosa no ha resultado fácil.
Así que he optado por enviarte orquídeas con mis efluvios, a ver si del empalago te vas al reino de las sombras, y recupera la paz el infinito universo.