22 may. 2013

Tóxico Benigno



¡Ay, guapa!
No hace falta que coma setas alucinógenas, si cada vez que apareces me salen palabras, palabros, requiebros y floripondios, como a la luz de la luna pero sin cerveza. Siempre fui un poeta de feria y el lirismo me inunda a ratos, como las norias. Entras en mi burbuja y el alma se me sube a la parra sin necesidad de vinos olorosos, las uvas son sólo para ver cómo te las comes.
No me importa que me intoxiques de esa forma tan benigna que transporta luces a mis oscuridades.
No te confundas, nena, no estoy enamorado de ti, estoy enamorado de mí en este estado que me produces con que simplemente muevas un dedo. Y como eres perversa y de naturaleza opaca, no siempre me dejas adivinar lo que escondes debajo de tus cejas.
Te recitaría poesías, pero me da mucha risa, así que empieza tú primero.
Mejor será que me vaya a volar como las abejas de flor en flor, aunque creo que no volveré a libar otro tóxico igual. O a lo mejor es más útil si me transformo en vampiro primaveral y voy a chuparte la sangre de ninfa de los infiernos.